Decidí ir a ver la tumba de mi familia al cementerio, esa carta me había dado la oportunidad de saber donde estaban, así que iría sin importar qué, pero también tenía una advertencia lo cual me asustaba y mucho.
Ése día en la mañana no me levanté temprano aunque me despertó el sol, como siempre.
-¿No vas a ir al instituto hoy? - me preguntó la Señora Melanie.
-No, hoy no. - sabía que Ángela me mataría mañana por no ir hoy y dejarla sola contra Michelle.
Salí y me dirigí a tomar un taxi, por suerte encontré uno justo cuando llegué a la esquina.
-Al cementerio por favor. - dije al conductor.
Jeremy Thompson
Sarah Thompson
Al ver las lápidas de mis padres no aguanté las lágrimas y me puse a llorar. Al lado de aquellas estaban las de mi hermanas:
Anastasia Thompson
Ángela Thompson
Al verlas lloré aún mas. La última vez que las había visto lo recordaba bien, después de todos estos años.
Mis hermanas pequeñas estaban jugando sentadas en el suelo de la sala.
-Amanda, ¿A dónde vas? - dijo Anastasia, la más pequeña.
-Voy a salir a buscar mi abrigo que lo dejé en la entrada del instituto, pero voy y vuelvo, no se preocupen- les dije y luengo mi madre me dijo.
-Ten cuidado que el día esta muy oscuro, y no vayas al bosque sola, es muy peligroso- me había dicho por milésima vez.
-Mamá, si lo sé, me lo has dicho tantas veces- le dije y me despedí de ellos para salir, nunca pensé que esa seria la ultima vez que los iba a ver a todos, bueno hasta ahora.
El recuerdo me había hecho llorar aún más de lo que estaba llorando antes por eso no me di cuenta de que alguien se me había acercado.
-Oye, ¿Estas bien?- preguntó una voz detrás de mi.
-En realidad no- y ahí lo miré, era un joven, probablemente de mi edad, cabello rubio y corto, para mi sorpresa me gustó y mucho. " Amanda, no te puede gustar, ¡Es 50 años menor que tu! y además te vas a ir de Nueva York en un par de años más, y lo más importante, es humano, ¡No te puedes enamorar!" me dije a mi misma en mi mente.
-¿A quien visitas?- preguntó en ese momento, alejándome de mi debate interno.
-Mi familia- le dije- mis padres- apunté a sus lápidas- y mis hermanas- y las apunté a ellas- ¿Y tu?.
- Mi madre, ella murió hace dos años- dijo tristemente.
-Lo lamento mucho- dije tratando de consolarlo, aunque no funcionó.
-Yo lo lamento más- dijo- tu perdiste a toda tu familia.
-Si, tienes razón- dije sin pensarlo mucho.
-Por cierto soy Jake- de presentó.
-Soy Amanda- me presenté.
-Mucho gusto- me dijo y sonrió- Oye, que te parece si vamos a comer y dejamos la tristeza un rato ¿Quieres?- me preguntó.
"¿Me esta invitando a salir? ¡Parece que si!" dije en mi mente y en realidad, me gusto mucho la idea, mucho.
-Claro, me encantaría- dije.
Dejé la rosa que traía para cada uno de mi familia, me despedí y luego no fuimos.
-Hay un café muy cerca de aquí ¿Vamos allá?- Me preguntó mientras salíamos del cementerio.
-Claro, suena bien- dije y fuimos allá.
Pasé todo el día con Jake, me contó todo sobre su vida, tenía 17 años e iba al mismo instituto que yo, me extrañó no haberlo visto antes, había vivido en Florida con su madre toda su vida, sus padres estaban separados y su padre vivía aquí, en Nueva York, cuando su madre murió el tuvo que venir a vivir aquí con su padre, él no le agradaba mucho pero se tenía que quedar con él, al menos hasta que hubiera terminado el instituto.
Yo le conté algunas cosas sobre mi vida (en realidad solo algunas cosas porque no iba a decirle "mis padres murieron y mira soy vampira") le conté que había viajado mucho y que cuando mi familia murió me quedé con la señora Melanie aquí, en Nueva York.
Nos fuimos juntos a nuestras casas ya que ambos vivíamos cerca del instituto. Estaba oscuro cuando nos despedimos, estaba a una cuadra de mi casa y en cuanto estuve sola sentí que alguien me miraba, me seguía.
-¿Quien anda ahí?- pregunte a todos lados.
Y algo se movió en las sombras, luego él apareció, era Brad, uno de los amigos del Señor R. El miedo me invadió.
-Solo yo- dijo con una sonrisa que me partió el corazón de lo linda que era.
Lo dijo muy dulcemente, increíblemente no parecía malvado, aunque no me iba a confiar, al principio me costó reconocerlo ya que su pelo café no estaba rapado sino un poco mas largo, seguía siendo musculoso, para mi asombro no me pareció taaaan grande e intimidante como lo había sentido la última vez que lo había visto. Me pareció muy pero muy muy lindo, pero no iba a ser tan ingenua.
-¿Que haces aquí?- dije indiferente- ¿Que quieres? Es que quieres matar ahora a la señora Melanie o qué.
-No, no quiero- dijo cambiando su sonrisa por una expresión triste- yo no los maté, en realidad le dije a los demás que no lo hisieran pero como siempre, no me hisieron caso, por eso me separé de ellos- después de eso volvió a su linda sonrisa.
-Tú me hisiste lo que soy ahora, tú y tus amigos, por su culpa me convertí en esto- dije con todo el odio que había tenido guardado por años y que se incrementaba en ese momento.
-Yo no fui, yo no lo hise, te lo juro- parecía como si se fuera a poner a llorar- déjame demostrártelo - se acercó más a mi y cada vez que se acercaba más sentía que mi enojo no importaba, que quería estar con él. Me tomó las manos y no me importaba nada más- Yo siempre te quise, siempre te amé, yo te conocía y yo también sufrí al ver que tu lo hacías y no poder hacer nada al respecto- increíblemente me conmovió mucho lo que me dijo.
-Te creo- no podía creer lo que dije, pero de verdad le creía y sentía que poda confiar en él.
-¿De verdad?- él estaba llorando pero volvió a su cara esa sonrisa tan linda.
Yo sentía las lágrimas en mis ojos por eso me limité a solo asentir y en ese momento me besó y yo lo sentí increíble, como nunca me había sentido antes y en ese momento supe que con él sería feliz.
Me llevó a mi casa y fuimos de la mano como los novios que desde ahora seriamos. Él me contó que tenía planeado inscribirse en el instituto ya que él se veía como alguien de 17 años igual que yo.
Sorpresivamente ese pequeño encuentro me hizo feliz y lo único que quería era que llegara el día de mañana para seguir con mi vida que poco a poco iba mejorando.
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