lunes, 28 de junio de 2010

Capitulo 4: Nuevas noticias

-Amor, despierta- me dijo Brad mientras me besaba.
-Buenos días- dije y luego me di cuenta de que todavía estaba oscuro afuera, por eso no me había despertado aún.
Miré el reloj de mi velador y vi que eran las 4:30 de la mañana.
-¿Que pasa amor, por que tan temprano?- pregunté.
-Te llegó un mensaje del Señor R., por eso te desperté- me dijo mientras me pasaba mi celular.
-Me pregunto como habrá aprendido a mandar mensajes- dije bromeando- a mi me costó por lo menos 3 años enteros el acostumbrarme.
y lo vi...
Amanda ve al café a las 9:00 de la mañana, te voy a estar esperando y se que no vas a ir sola, vas a ir con Brad, te lo dije, vigilo todos y cada uno de tus movimientos, mándale mis saludos y nos vemos pronto.
Señor R.

-
Sabe que vas a ir conmigo- dije abrazándolo, al borde de las lágrimas- sabe todo lo que hago, ¡No se que hacer!- dije histérica mientras las lágrimas caían por mis mejillas.
-Ya, shh, tranquila, no te preocupes- dijo y me levantó para mirar mis ojos- vamos a estar bien, ¿Ya?, no voy a dejar que nada malo te pase, yo voy a estar contigo, yo te voy a proteger siempre.
-¿Me lo prometes?- le pregunté.
-Lo prometo- me dijo y me besó- ahora duerme que yo voy a estar aquí contigo.
Y volví a dormir.

Eran las 6:00 de la mañana cuando me despertó el sol, como siempre, Brad estaba despertando, igual que yo.
-Buenos días- le dije.
-Buenos días amor- me besó- ¿Estas nerviosa por lo de hoy?.
-Si, lo estoy y mucho- confesé- ¿Crees que Rachel y Thor estarán ahí también?- le pregunte recordando mi sueño.
-No lo se, probablemente no- me dijo mientras se sentaba a mi lado, acariciando mi pelo.
Me vestí y arreglé y luego salimos, la Señora Melanie estaba durmiendo por lo que no nos vio salir.

Una de las ventajas de Brad es que él , igual que todos lo hombres vampiros, pueden correr muy rápido, lo sé, es muy machista pero nosotras también podemos hacerlo solo que con muchos años de experiencia y mucho entrenamiento mientras que ellos no necesitan ninguna de esas cosas, me subió en su espalda y empezó a correr, yo puedo hacerlo pero no tan rápido como él por lo que accedí a que me llevara en su espalda en vez de yo correr por mi propia cuenta.
En un par de minutos llegamos al café al una o dos calles del cementerio, cuando llegamos había un par de personas sentadas allí, no reconocí al Señor R. pero Brad me tomo la mano y muy suavemente me llevó a una de las mesas de allí donde estaba sentado un señor, estaba vestido formalmente, como si estuviera ahí teniendo desayuno para después ir al trabajo como lo hacían muchas de las personas que estaban aquí.
-Amanda- me saludó alegremente como si fuéramos amigos desde siempre- han pasado años.
-50 años- le dije con indiferencia- desde ese día en el bosque.
-Y mi amigo Brad- dijo sin tomarme en cuenta- veo que por fin alcanzaste al amor de tu vida- miró nuestras manos que seguían tomadas.
-Si lo hice- dijo indiferente, igual como yo hacia yo.
-Me pediste que viniera y aquí estoy, dime que quieres- le dije con el mismo tono de antes.
-Veo que con el tiempo te has puesto un poco... ruda ¿No crees?- dijo con un tono bromista- ya no eres la misma joven de pueblo que siempre hacia lo que su madre le decía, jugaba con sus hermanas pequeñas...
-¡Que tu mataste!- le grité interrumpiéndole.
-Una joven delicada y por sobre todo, muy, pero muy ingenua- siguió como si no me hubiera escuchado, denuevo.
-No, ya no lo soy y es por tu culpa, tu me hisiste lo que soy ahora- lo enfrenté al borde de las lágrimas.
-Y tu mi joven Brad- miró desde Brad a mi- veo que ya no la estas espiando desde los arbustos comentando lo linda, tierna y por sobre todo lo especial que era.
-Es- le corrigió Brad con un tono irritado.
-¿Eso es lo que quieres?, ¿Recordarnos el pasado?, ¿Para eso estamos aquí?, porque si es para eso no quiero estar aquí, me voy- y me paré, Brad se paró conmigo.
Cuando estábamos a punto de alejarnos de la mesa el Señor R. dijo:
-Me voy de aquí- dijo tranquilamente pero no se paró.
-No, somos nosotros los que nos vamos- dijo Brad y seguimos caminando.
-No, me refiero a que me voy de Nueva York, me voy a otro país- cuando dijo eso me paré y Brad hizo lo mismo- los voy a dejar tranquilos.
-¿De verdad?- pregunté emocionada y mientras abrazaba feliz a Brad.
-Si- dijo- yo si, pero Rachel y Thor se quedan, ellos no quisieron irse conmigo, dijeron que les gustaba este lugar y que se iban a quedar mucho tiempo más- dijo y sentí como mi pulso se adelantaba- yo me voy, y les sugiero que ustedes hagan lo mismo- dijo, se paró y se fue.
-Parece que tendremos que irnos- dije.
-Parece que si- dijo Brad mientras salíamos- pero la pregunta es, ¿A donde?.
Después de pensarlo un rato dije:
-Vamos a California- dije emocionada- además, era hora de un cambio.
-Ok, nos vamos a California- y me dio esa sonrisa suya que me encanta.

miércoles, 23 de junio de 2010

Capitulo 3: La pesadilla

Oficialmente mi vida está un poco mejor, solo un poco.

Brad, mi novio,
(Si, novio, ¡¡Me quiero morir!!) es un amor, lo amo mucho. No he vuelto a ver a Jake desde el día que lo vi en el cementerio, ojalá logre verlo ya que me agradó mucho, Ángela, mi mejor amiga, y yo somos cada vez más unidas, este Sábado voy a ir a su casa a dormir y voy todos los días voy a ver a mi familia, pero aunque hay cosas buenas también hay malas. El señor R., siento que me ha seguido toda la semana, desde que me llegó su carta y aunque tenga a Brad junto a mi igual me asusta mucho y cuando digo mucho es mucho, además, Michelle se hizo presidenta de la clase y me hace la vida imposible.

-Mandy- me llamó la señora Melanie.
-¿Si?- pregunté desde el piso de arriba.
-Tienes carta- dijo y yo bajé.
Miré quien la enviaba aunque yo ya lo sabía: "Señor R.".

La carta decía:
Amanda:
Veo que has hecho nuevas amistades, entre ellos mi ex aliado Brad
(morí de miedo al leer eso) y también un chico humano llamado Jake ¿no?. Yo se todo lo que tu haces, vigilo todos tus movimientos así que ten cuidado con lo que haces. Quisiera verte, hablar un rato, ponernos al día y conocerte un poco mejor, ya sabes que, obviamente, no hablábamos mucho en esa época. Juntemosnos en el café que está cerca del cementerio en donde están tus padres mañana, se que lo conoces, fuiste ahí con Jake ¿no?.
Señor R.

En ese momento sonó el timbre.
-Mandy- me llamó la señora Melanie- Es Brad- me dijo.
-Digale que suba por favor
- le grité desde mi pieza.
-Ok.
Dos segundos después se abrió la puerta de mi pieza y Brad entró
.
-
¡Mandy! ¿¡Que pasó!?- en ese momento me di cuenta de que lloraba.
-Mira- le pasé la carta.
-¿Quieres que vaya contigo?- me preguntó después de leerla, preocupado pero dulce.
Solo puede asentir porque sentía las lágrimas cayendo por mi cara.
-Ya, tranquila, no te preocupes, yo te voy a proteger- me dijo abrazándome.
Y así pasamos la noche del sábado, abrazados, el consolándome y yo llorando aunque me sentía un poco mejor junto a Brad.

Tuve una pesadilla esa noche. Yo estaba en un bosque sola, pero era un bosque que yo ya conocía, era el mismo bosque en el cual el Señor R. y sus amigos me habían convertido.
-¿Qué hago aquí?- pregunté a las sombras.- ¿Por qué he vuelto a este lugar?.
-¡Mandy!- gritó una voz que reconocí enseguida.
-¡Brad! ¡¿Que pasa aquí?!- pregunté asustada como siempre.
-¡Ten cuidado! no puedo llegar- me gritó- sal de aquí, es una trampa- y en ese momento me di cuenta de que él estaba atado con cadenas al suelo.
-¡¿Que pasa?!- repetí.
-Hola chica- dijo otra voz que también reconocí- ¿Me recuerdas?- ¡Era Rachel! Estaba igual que hace 50 años atrás.
-¡¿Que haces aquí?!- le grité.
-Vine a terminar lo que debí haber terminado hace 50 años atrás, lo que no pude porque el estúpido de Brad no me dejó- dijo, y luego dijo lo que yo ya me temía- vengo a matarte de una vez por todas- había una forma de matarnos de verdad que era enterrarnos una estaca en el corazón y luego quemarnos.
-No lo hagas- quería gritar pero mi voz solo me dejó susurrarlo- por favor.
-Esta vez va a ser un poco mas difícil ya que no eres humana pero igual no me va a costar tanto- me dijo- ¡Thor!- gritó y de las sombras salió el otro de los amigos del Señor R. se me empezaron a acercar.
-Terminemos esto de una vez- dijo Thor y Rachel asintió.
-Lo mejor es que R. se está encargando del tonto humano que es su amigo- y ella se rió.
-¿Jake?- pregunté triste y por sobre todo asustada.
-Si él, creo que R. debe estar feliz con él...-dijo y luego agregó- dijo que tenía hambre.
-Terminemos con ella y veamos si es que R. se lo acabó o no y si no lo ha terminado le pedimos un poco- le dijo Thor a Rachel- yo también tengo hambre.
-Si, acabemos con ella- dijo Rachel.
En ese momento me atacaron...

-¡No!- grité y me desperté, Brad estaba a mi lado, cuando grité se despertó.
-Amor, ¿Que pasó?- me preguntó dulcemente mientras acariciaba mi pelo.
-Tuve una pesadilla- dije y me empecé a tranquilizar.
-¿Sobre qué era?- me preguntó él.
-Sobre Rachel y Thor- le dije- y que querían matarme.
-No te preocupes, no voy a dejar que nadie te haga daño- me dijo mientras me abrazaba- vuelve a dormir que mañana tenemos que salir.
Y con ese sentimiento de tranquilidad por tener a Brad a mi lado y miedo por lo que iba a pasar mañana, me dormí.

Capitulo 2: El encuentro

Decidí ir a ver la tumba de mi familia al cementerio, esa carta me había dado la oportunidad de saber donde estaban, así que iría sin importar qué, pero también tenía una advertencia lo cual me asustaba y mucho.

Ése día en la mañana no me levanté temprano aunque me despertó el sol, como siempre.
-¿No vas a ir al instituto hoy? - me preguntó la Señora Melanie.
-No, hoy no. - sabía que Ángela me mataría mañana por no ir hoy y dejarla sola contra Michelle.

Salí y me dirigí a tomar un taxi, por suerte encontré uno justo cuando llegué a la esquina.
-Al cementerio por favor. - dije al conductor.

Jeremy Thompson
Sarah Thompson

Al ver las lápidas de mis padres no aguanté las lágrimas y me puse a llorar. Al lado de aquellas estaban las de mi hermanas:

Anastasia Thompson
Ángela Thompson

Al verlas lloré aún mas
. La última vez que las había visto lo recordaba bien, después de todos estos años.

Mis hermanas pequeñas estaban jugando sentadas en el suelo de la sala.
-Amanda, ¿A dónde vas? - dijo Anastasia, la más pequeña.
-Voy a salir a buscar mi abrigo que lo dejé en la entrada del instituto, pero voy y vuelvo, no se preocupen- les dije y luengo mi madre me dijo.
-Ten cuidado que el día esta muy oscuro, y no vayas al bosque sola, es muy peligroso- me había dicho por milésima vez.
-Mamá, si lo sé, me lo has dicho tantas veces- le dije y me despedí de ellos para salir, nunca pensé que esa seria la ultima vez que los iba a ver a todos, bueno hasta ahora.

El recuerdo me había hecho llorar aún más de lo que estaba llorando antes por eso no me di cuenta de que alguien se me había acercado.
-Oye, ¿Estas bien?- preguntó una voz detrás de mi.
-En realidad no- y ahí lo miré, era un joven, probablemente de mi edad, cabello rubio y corto, para mi sorpresa me gustó y mucho.
" Amanda, no te puede gustar, ¡Es 50 años menor que tu! y además te vas a ir de Nueva York en un par de años más, y lo más importante, es humano, ¡No te puedes enamorar!" me dije a mi misma en mi mente.
-¿A quien visitas?- preguntó en ese momento, alejándome de mi debate interno.
-Mi familia- le dije- mis padres- apunté a sus lápidas- y mis hermanas- y las apunté a ellas- ¿Y tu?.
- Mi madre, ella murió hace dos años- dijo tristemente.
-Lo lamento mucho- dije tratando de consolarlo, aunque no funcionó.
-Yo lo lamento más- dijo- tu perdiste a toda tu familia.
-Si, tienes razón- dije sin pensarlo mucho.
-Por cierto soy Jake- de presentó.
-Soy Amanda- me presenté.
-Mucho gusto- me dijo y sonrió- Oye, que te parece si vamos a comer y dejamos la tristeza un rato ¿Quieres?- me preguntó.
"¿Me esta invitando a salir? ¡Parece que si!" dije en mi mente y en realidad, me gusto mucho la idea, mucho.
-Claro, me encantaría- dije.
Dejé la rosa que traía para cada uno de mi familia, me despedí y luego no fuimos.

-Hay un café muy cerca de aquí ¿Vamos allá?- Me preguntó mientras salíamos del cementerio.
-Claro, suena bien- dije y fuimos allá.

Pasé todo el día con Jake, me contó todo sobre su vida, tenía 17 años e iba al mismo instituto que yo, me extrañó no haberlo visto antes, había vivido en Florida con su madre toda su vida, sus padres estaban separados y su padre vivía aquí, en Nueva York, cuando su madre murió el tuvo que venir a vivir aquí con su padre, él no le agradaba mucho pero se tenía que quedar con él, al menos hasta que hubiera terminado el instituto.
Yo le conté algunas cosas sobre mi vida (en realidad solo algunas cosas porque no iba a decirle "mis padres murieron y mira soy vampira") le conté que había viajado mucho y que cuando mi familia murió me quedé con la señora Melanie aquí, en Nueva York.

Nos fuimos juntos a nuestras casas ya que ambos vivíamos cerca del instituto. Estaba oscuro cuando nos despedimos, estaba a una cuadra de mi casa y en cuanto estuve sola sentí que alguien me miraba, me seguía.
-¿Quien anda ahí?- pregunte a todos lados.
Y algo se movió en las sombras, luego él apareció, era Brad, uno de los amigos del Señor R. El miedo me invadió.
-Solo yo- dijo con una sonrisa que me partió el corazón de lo linda que era.
Lo dijo muy dulcemente, increíblemente no parecía malvado, aunque no me iba a confiar, al principio me costó reconocerlo ya que su pelo café no estaba rapado sino un poco mas largo, seguía siendo musculoso, para mi asombro no me pareció taaaan grande e intimidante como lo había sentido la última vez que lo había visto. Me pareció muy pero muy muy lindo, pero no iba a ser tan ingenua.
-¿Que haces aquí?- dije indiferente- ¿Que quieres? Es que quieres matar ahora a la señora Melanie o qué.
-No, no quiero- dijo cambiando su sonrisa por una expresión triste- yo no los maté, en realidad le dije a los demás que no lo hisieran pero como siempre, no me hisieron caso, por eso me separé de ellos- después de eso volvió a su linda sonrisa.
-Tú me hisiste lo que soy ahora, tú y tus amigos, por su culpa me convertí en esto- dije con todo el odio que había tenido guardado por años y que se incrementaba en ese momento.
-Yo no fui, yo no lo hise, te lo juro- parecía como si se fuera a poner a llorar- déjame demostrártelo - se acercó más a mi y cada vez que se acercaba más sentía que mi enojo no importaba, que quería estar con él. Me tomó las manos y no me importaba nada más- Yo siempre te quise, siempre te amé, yo te conocía y yo también sufrí al ver que tu lo hacías y no poder hacer nada al respecto- increíblemente me conmovió mucho lo que me dijo.
-Te creo- no podía creer lo que dije, pero de verdad le creía y sentía que poda confiar en él.
-¿De verdad?- él estaba llorando pero volvió a su cara esa sonrisa tan linda.
Yo sentía las lágrimas en mis ojos por eso me limité a solo asentir y en ese momento me besó y yo lo sentí increíble, como nunca me había sentido antes y en ese momento supe que con él sería feliz.
Me llevó a mi casa y fuimos de la mano como los novios que desde ahora seriamos. Él me contó que tenía planeado inscribirse en el instituto ya que él se veía como alguien de 17 años igual que yo.
Sorpresivamente ese pequeño encuentro me hizo feliz y lo único que quería era que llegara el día de mañana para seguir con mi vida que poco a poco iba mejorando.

martes, 1 de junio de 2010

Capitulo 1: La carta

Me despertó la luz del sol, bueno yo no soy de ese tipo de vampiros que salen en las historias que se queman si llegan a estar bajo la luz del sol, no me desagrada, pero soy muy sensible a ella, puedo sentirla aunque esté en una habitación bajo tierra y muy oscura.
30 años después de salir de esa celda logré ser como una típica adolescente solo que yo no envejecía por lo que después de un tiempo yo como que desaparecía de ese lugar y no volvía nunca mas por lo que conozco muchos lugares, y no es broma.
Ahora estoy en Nueva York y llevo dos años aquí, hoy como todos los días tenía que ir al instituto. En el instituto yo tenía una amiga, se llamaba Ángela, igual que mi hermana pequeña, y juntas odiábamos a Michelle, la "reina" (que de reina no tenia nada) del instituto, era como todas las "reinas" de los otros institutos, la capitana del equipo de cheerleader, y siempre seguida por su séquito, Mary y Terri, ellas se creían superiores por lo que creían que podían hacer lo que ellas querían con la gente a su alrededor, no las soportaba.
Vi la hora en el reloj, las 7:00 de la mañana, era hora de levantarme.
-¿Quieres desayunar querida?- dijo muy amablemente la Señora Melanie.
Cuando llegué a Nueva York, no tenía donde quedarme hasta que conocí a la Señora Melanie quien me acogió en su casa, ella era una viejita y sus hijos se habían ido de casa por lo que tenía una casa enorme para ella sola.
-No gracias, no tengo hambre- dije siendo lo más amable posible.
Y luego me fui.

Cuando llegué al instituto Ángela me esperaba como siempre en la entrada.
-¡Hasta que llegaste!- me reclamó al momento en que la salude.
-Me alegro de verte también- dije sarcásticamente.
-Si, si, vamos que llegaremos tarde.
Estábamos llegando a la sala de clases cuando vi que Michelle y su séquito estaban molestando a Ryan, un niño un año menor.
-Mira al cuatro ojos, no te vayas a caer- y en ese momento lo empujaron y él cayo al suelo.
No lo soporté y fui a donde estaban ellas.
-¡Oh! miren quien esta aquí- les dijo a su séquito- Es Amanda- y luego se rió.
-Michelle, ¿tienes algún problema que molestas a la gente sin razón?- le dije muy enojada.
-Si, tu lo eres- me dijo y luego se me acercó queriendo pegarme pero en ese momento llegó el profesor de Lenguaje.
-Señoritas tienen que ir a clases, la campana acaba de sonar. Por favor- dijo.
-Si señor, enseguida- dijo Michelle con su cara de "niña buena".
Y luego me fui a clases.

El resto del día se me pasó volando pero luego cuando llegué a casa...
-Mandy- así me llamaba la Señora Melanie de cariño- llegó una carta para ti.
-¿Para mi?- me extraño mucho porque normalmente nunca me llegaban cartas.
Me fui a mi cuarto y luego vi el nombre de la persona que la enviaba y sentí como el miedo me invadía "Señor R."

La carta decía esto:
Amanda, se que no he hablado contigo desde, bueno tu sabes, ese día (yo sabía perfectamente que día, el que él con sus tres amigos me convirtieron en lo que soy ahora), bueno yo se que a ti te dolió mucho el que nosotros hallamos matado a tu familia y te quiero mostrar algo,

St.jefferson street 2027, Nueva York

Esta es la dirección del cementerio donde está enterrada tu familia por si quieres ir a visitarlos

Señor R.
P.D.: Mis amigos y yo sabemos que estas Nueva York, por eso te envío esto y aprovecho de decirte que tengas cuidado que nosotros sabemos ubicarte.