lunes, 31 de mayo de 2010

Introducción: Mi historia

Hola mi nombre es Amanda, tengo 17 y soy como una típica adolescente americana, me gusta salir, comprar y todo lo típico, pero hay algo en mi que no es normal: me mataron hace 50 años y ahora soy una vampira. ¿Quieres conocer mi historia?

Mi familia y yo eramos de un pequeño pueblo a las afueras de lo que ahora es la gran ciudad de Seattle. Yo era feliz en ese tiempo, tenia 17 años y 2 hermanas, yo era la mayor por lo que mis padres me consentían mucho, querían que tuviera un futuro, una vida feliz y normal (bueno en ese entonces yo creía que iba a ser normal). Un día un señor nuevo llegó al pueblo y era de esas personas importantes, que todo el mundo conocía, se hacia llamar Señor R. (nunca entendí lo de la "R."), un día yo estaba jugando con mis hermanas cuando sentí que él me miraba, yo creía que me lo estaba imaginando pero luego se sucedió más frecuentemente y yo me estaba empezando a asustar hasta que decidí contárselo a mis padres, ellos no me creyeron, creían que me estaba volviendo loca o que era un truco para llamar la atención, pero no era así, yo sabía que había algo que no estaba bien con ese señor, hasta que sucedió, todo sucedió, el día en que mi vida dejó de ser la misma, el día en que cambié.
Era un día oscuro, muy oscuro en realidad, hacia frío, yo creía que estaba sola, pero no era así. Una voz detrás de mi habló:
-Hola- dijo, parecía agradable- ¿Como te va?
-Bien, muchas gracias- dije tratando de que me dejara en paz, pero yo sabia que era un intento en vano.
-Yo soy el Señor R.- dijo presentándose- ¿Y tú, quien eres?
-Mi nombre es Amanda, Amanda Thompson- dije siendo cortés.
-Mucho gusto Amanda- dijo- ¿Te gustaría dar un paseo conmigo?- eso no me sonaba muy bien pero no podía decírselo, en cambio dije:
-Me encantaría pero mis padres deben estar esperándome- dije tratando de escapar pero el me agarro del brazo con una fuerza que creí que podría dejarme marca de sus dedos.
-No creo que tus padres se enojen si se enteran que estabas conmigo- dijo tratando de parecer dulce, cosa que no le creí- Vamos, no te voy a comer- en ese momento creía que lo decía como una broma.
-Bueno- me resigné y empezamos a caminar hacia el bosque.
Estaba cada vez más oscuro y cada vez yo tenía más miedo, pero más miedo me daba el Señor R., no sabía lo que me podría hacer y no quería imaginármelo.
-Señor, ¿No cree que ya hemos paseado demasiado por ahora?- dije cuando nos habíamos adentrado más en el bosque.
-Si, creo que si, vamos a quedarnos aquí- dijo mirando hacia todos lados, yo no sabía que estaba mirando o buscando.
-En realidad me gustaría volver a mi casa- y cuando dije eso el me sonrió y tres personas entraron a donde estábamos- ¿Qué esta pasando?¿Quienes son ustedes?- pregunté gritando cada vez más histérica.
-Amanda, ellos son mis amigos- eso no me había tranquilizado, para nada.
Habían dos hombres y una mujer, esta última era flaquita pero no débil, eso se notaba,con pelo tan negro como la noche y largo hasta la cintura, los dos hombres eran muy parecidos entre ellos, casi como hermanos, ambos eran grandes, con muchos músculos y de pelo rapado, ambos igual de intimidantes. Entonces la mujer dijo:
-¿Tienes miedo chica?- dijo con tono amenazante. Después de ese comentario los cuatro estallaron en risas, pero eso seguía sin tranquilizarme.
-Amanda- empezó a decir el Señor R.- ella es Rachel- dijo señalando a la única mujer en el grupo- ellos son Thor y Brad- y señaló a los dos hombres.
Y después de eso se me empezaron a acercar y yo me asuste más...

Cuando recuperé la conciencia estaba en una celda, no tenía idea de donde estaba ni que había pasado, ni por qué. Luego entró un hombre, nunca lo había visto antes, entró con un vaso que contenía un liquido que no había logrado identificar y dijo:
-Veo que has despertado- no parecía muy agradable- y se que tienes muchas preguntas que hacer, así que te voy a explicar- yo no entendía nada de lo que quería decirme hasta que se empezó a explicar- ahora eres un vampiro, ellos te convirtieron.
-¿Ellos?- y luego vinieron imágenes de lo que había pasado esa noche, sus dientes, sus risas, mis gritos y lo recordé todo.
-¿Que pasó con mi familia?- pregunte aunque yo ya sabía la respuesta.
-Están muertos- dijo sin ningún sentimiento.
y ahí comencé a llorar.
-Toma esto- y me pasó el vaso.
-¿Que es esto?- pregunte.
-Sangre- sentí ganas de vomitar- Tómatelo- me ordenó.
Hise lo que me dijo, al principio pensé que me pondría a vomitar pero me encantó.
-Tendrás un vaso diario- me dijo y luego se fue.

Pase 20 años en esa celda hasta que un día logre escapar, no sabía que hacer, ni adonde ir; no tenía a nadie en este mundo, mis padres, mis hermanas, nadie, a todos los habían matado ellos y en ese momento juré que iba a hacer todo a mi alcance para acabar con los que me habían hecho esto a mi y habían matado a mi familia.


Y ahí es donde comienza mi nueva historia...